EL SALVADOR

EL SALVADOR
Plaza Vázquez de Molina

domingo, 8 de octubre de 2017

FOTO Y POEMA PREMIADO EN LA SOLANA



FOTO DE FAMILIA DE LA ENTREGA DE LOS XXVIII  PREMIOS "PAN DE TRIGO" EN LA SOLANA (CIUDAD REAL) 
De derecha a izquierda, Mamen Hernández Cobos (tercer premio), el menda (segundo premio), Isabel Villalta Villalba (primer premio), Juan Lorenzo Collado Gómez (ganador en 2016 y mantenedor del acto este año) y José Navarro Jaime (ganador modalidad joven).

Mi poema "IN MEMORIAM" dedicado al poeta fallecido -no hace mucho- Vicente Martín, ganador del certamen solanero en 2010.


IN MEMORIAM                                          A Vicente Martín. 
                                                                                                                        

Me dicen las musas que has llegado al Paraíso,
que arribaste puntual a la frontera del ocaso,
a la última linde que separa los espejos líquidos
del campo donde duermen las berlinas.

Me cuentan que alcanzaste el final del apeadero
sin más novedad que la sorpresa
y que ellas te estaban esperando:
Euterpe, Calíope, Clío, Polimnia… 
para incorporarte ipso facto
a su elenco inmortal de poetas ilustres.

La luz se hunde en un pupitre
porque no encuentra tu cuerpo en su caída,
porque ya no te dedicas a entorpecer trayectorias
de rayos gamma en este universo adolescente
de verbos pilotados por ángeles sin prisa.

Hay moscas grandes en los platos de sopa
y se han desconchado las esquinas de los bulevares.
Se ha encendido una farola en cada pueblo chico
que no puede apagarse y, desde entonces,
como fuera de cobertura - o mudos, o averiados -
los gallos han dejado –y yo creo que para siempre-
de cantar sus salmodias cada madrugada
y ya sólo quieren picotear en tus versículos.

Las cortinas tapan agujeros de tristeza
y los balandros que circulan por la acera
miran hacia arriba resignados,
intuyendo que sigues presidiendo el crepúsculo,
en un triste verano de nubes aguerridas
que salpican metáforas inútiles
y pésames que ocupan dos renglones.

Han llamado mil poetas desde otros tantos países  
y a todos se les nota húmedo el acento
de aguantar el relente que nos dejas.

Me confiesan su dolor y no saben qué hacer
con tantos poemas inconclusos,
con tanta soledad abarrotando los bolsillos,
ni a quién dirigir la intención de cada estrofa
que les cuelga en la solapa,
península sin nombre,
como inútil manojo de palabras sin sentido.

jueves, 5 de octubre de 2017

PREMIO DE RELATO EN VILLAHERMOSA

MI RELATO "EL TÍO DE LAS NAVAJAS" HA SIDO MERECEDOR DEL PREMIO EN LA CATEGORÍA SOBRE VILLAHERMOSA Y CAMPO DE MONTIEL.
EL DÍA 14/10/2017 SE REALIZÓ LA GALA DE ENTREGA DE PREMIOS.
 

domingo, 1 de octubre de 2017

PREMIO DE POESÍA EN CHESTE

El sábado 30/09/2017 me desplacé a Cheste para recoger el Primer Premio de Poesía "FIESTAS DE LA VENDIMIA" 
de este año, concedido a mi poema 
"EL INTERIOR DE LO INERTE".
Muchas gracias por la buena acogida y el mejor trato dispensado por la Sra. Concejala de Cultura y el Sr. Alcalde.



EL INTERIOR DE LO INERTE.         

Cada maquinaria, cada santuario, cada nódulo

en el que se escinde o se esconde tu presencia,

como un flagelador de nubes imposibles,

taladro y desenrosco, vitupero, desarraigo.


Me guía la curiosidad, su dulce encomienda,

y el convencimiento moral y genuino

de que algo lubrica cada pieza, cada módulo:

un hilo de ternura, un brochazo invisible 
  
-y sediento- y mi amor por la sabiduría,

que no se acaba en los imponderables.


Allí tampoco escucho latir otro émbolo

aunque, cuando me acerco a sus orillas,

presiento un hocico lamiendo el engranaje

en que conciernen al milímetro las sombras:

catenarias, enigmas, arcanos, rodamientos…

pero un ente se oculta en las rendijas

de cada mecanismo y se queda inmóvil,

disfrazado de cable, de cable suelto,

cuando paso y le rozo algún alambre

con unos alicates que husmean la certeza. 


Un muelle cruje en longitudes de onda inusuales,

imperceptibles, allí dentro, en la carcasa,

aunque yo noto su hálito caliente 

cuando saltan las alarmas silenciosas y unas pinzas

sujetan en volandas transistores o intersticios;

mientras buceo entre ópalos de grasa,

buscando un algo, una válvula orgánica,

una naturaleza etérea y sin volumen,  

porque no todo se deja intuir tan fácilmente

ni se puede explicar sin su feroz dinámica,

sin unos granos de fe, sin perspectiva.


Yo sigo siendo agnóstico, no obstante,

aunque creo a pie juntillas en la trascendencia,

presa de las contradicciones racionales,

a caballo siempre entre lo mágico y lo empírico.


Hay un alma dentro de las cosas, escondida,

¡os lo juro desde la intuición del artesano!

transparente, dulcemente irónica y maleable, 

trefilada a veces, rota en cascos, dolorida

cuando la persiguen sabuesos imantados

con cabeza en forma de allen o de estrella.


Yo la busco en los circuitos,

impulsores tibios, resortes livianos,   

pero su aliento ronda cualquier recoveco.


Donde mejor se percibe es en la mirada,

en la mirada fría, como de plástico muerto,

-excluyo por diagnóstico otros síntomas-

de los muñecos articulados que desarmo

cuando vuelvo a montarlos y me sobran piezas,

y siguen funcionando en contra de la lógica, sin avales, 

-aunque eso sí, mucho más indolentes, más de trapo-

como si hubieran perdido la memoria

o echasen en falta algún tornillo,

como si el alma secreta de las cosas

recibiera órdenes tuyas, órdenes directas,

instrucciones de un dios menudo y silencioso

que se hubiese especializado en la materia

y fuese renuente a dar señales.


jueves, 28 de septiembre de 2017

PREMIO DE POESÍA EN LA SOLANA

Otro año más vuelvo a La Solana a agradecer al grupo Pan de Trigo haber galardonado con el segundo premio de su certamen a mi poema 
"IN MEMORIAM"

domingo, 2 de julio de 2017

PRIMER PREMIO DE RELATO EN MUNERA

A la sombra del Molino de la Bella Quiteria, en Munera, como manda la tradición, en la tarde de ayer, día 1 de julio, primer sábado de julio, fueron entregados los premios que anualmente convoca, desde hace cuarenta y dos, la propiedad del Molino, viuda, doña Amparo Gaviria, y familiares de don Enrique García Solana.
Tuve el privilegio de que mi "DÍA DE MARRAS" fuese distinguido con el primer premio de relato y de saludar a un nutrido grupo del selecto plantel de poetas y escritores manchegos que allí se personaron: Natividad Cepeda, Isabel del Rey, Francisco Jiménez, Juan Lorenzo Collado, Alfonso Gómez...  Después merendamos opíparamente las típicas gachas, los torreznos, el queso y los rolletes, todo regado por cuerva bien fresquita.






Los primeros oradores en intervenir fueron los ganadores de la modalidad de prosa.  El tercer premio fue para Sergio Generelo Tresaco, de Logroño  (La Rioja) con su trabajo “Yo te pregunto ¿quién es Laura?”. El segundo premio fue otorgado a     Alfredo Jesús Sánchez Rodríguez  de Castellar de Santiago (Ciudad Real) por su trabajo titulado “En Sevilla vendiendo torraos”. El primer premio de la modalidad fue para Esteban Torres Sagra de Aldeahermosa de Montizón en Jaén que leyó “Día de marras”.
    
El siguiente turno fue para los trabajos presentados en la modalidad verso. El tercer premio  fue a parar a las manos de Fructuoso Atencia Requena de Munera (Albacete) por su trabajo titulado “Sinfonía de Amor a cuatro voces”.  El segundo premio fue otorgado a  Manuel Fernández de la Cueva Villalba, de Corral de Almaguer (Toledo), por su trabajo titulado “Adolescencia solitaria”.  El primer premio fue el presentado por Julia Flores Arenas, de Villarrobledo (Albacete) y que recibió numerosos aplausos con la lectura de su trabajo “Más allá de la memoria”. 


DÍA DE MARRAS


Hay bodas a las que uno no debería ser invitado bajo ningún pretexto. Es lo primero que pensé cuando recibí el sobre y vi en el remite “Srta. Aitana Líndez”. Me puse las gafas  y leí los detalles: El día tal del mes cual a las 19 horas en la iglesia de San no sé quién…
Aitana siempre ha llamado la atención de los hombres por una cosa y de las mujeres por lo contrario. Y sí, no lo voy a negar, tuvimos una relación muy apasionada, una relación que ya creo haber superado completamente. A mi parecer, éramos la pareja perfecta, pero ella, sin dar ninguna explicación convincente, decidió dejarme el pasado junio, justo después de que le pidiese matrimonio lo más románticamente que supe. Entendí que quizás no fui oportuno o que volqué muy deprisa la balanza de sus dudas hacia el lado de las decisiones. Arrodillarme en el restaurante chino y ofrecerle una anilla de una lata de cerveza como anillo se volvió en mi contra. Y acabamos como acaban estas cosas, lo que pasa es que el tiempo lija las arrugas del odio repentino y parecen gustarle los finales felices. Decidí no acudir a la llamada nupcial. ¿Qué pintaba yo en aquella boda?
Recuerdo con especial énfasis su risa contagiosa y su afición, casi enfermiza, a las sorpresas, cuanto más disparatadas mejor. Pero, por supuesto, no es mi mejor recuerdo de ella; lo que más echo de menos es el flan de sus labios dulces y el mousse de limón que cobija en su escote.
Aquí estoy, en el día de marras, el mes tal a la hora cual en la iglesia de no sé quién… trajeado en la tercera fila de la derecha según se mira. Esperando que suene la marcha de Mendelssohn. Aguardando que la novia haga acto de presencia y todo se perpetre según las convenciones. Al final he venido…
El pobre Ricardo suda hasta por sitios en los que no tiene poros. Sé que no me traga. Lo sé. Pero también reconozco que los hombres nos venimos arriba en ocasiones difíciles y desde que me lo presentó Aitana como a un “amigo muy especial”, hace seis semanas, con una sonrisa que podría interpretarse en siete idiomas, ha sobreactuado conmigo y, en verdad, no tengo queja del muchacho. Es como si quisiera demostrar con su amabilidad exquisita y su simpatía encantadora que no le importa lo más mínimo el pasado de su futura, aunque tampoco ofrece la impresión de que se compadezca de mí, que soy ese pasado, sabiendo cómo terminamos, pues parece a todas luces que rompió lo nuestro para enzarzarse con él y eso, se mire como se mire, es un agravio comparativo siempre. A mí no me entra en la cabeza que tan sólo a los nueve días de dejarlo ella me anunciara esta nueva relación como lo más natural del mundo. Por eso supuse que estaban liados ya de antes, lo que más me dolió. Aunque ahora que recapacito mientras comienza la “nupcial”, acabo de comprender todo el intríngulis.
Se oyen las primeras notas del órgano y se exclama un ¡ohhh! unánime y sobrenatural por el eco de las bóvedas, cuando Aitana hace acto de presencia y va marcando los pasos hacia el ara. No puedo contener un par de lágrimas que ruedan mejilla abajo sin oposición alguna. Al pasar a mi altura me ha sonreído sin complejos y me ha guiñado un ojo, algo que he interpretado como previsible después de mi análisis tras el último punto y seguido del párrafo anterior. Yo he permanecido como si fuera de mármol, como si pasara por allí buscando un estanco o se tratase de la boda de alguna prima segunda a la que no veía desde niño.
El sacerdote ha ido avanzando en la liturgia hasta llegar al ritual que nos congrega. Lentamente, y con la solemnidad que requieren las ocasiones especiales, ha preguntado:
- Aitana, ¿quieres recibir a Ricardo como esposo, y prometes serle fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?... - Entonces ha ocurrido lo inesperado. Lo más inesperado por todo el mundo, menos por mí. Ella ha pronunciado, con la misma solemnidad en su respuesta:
- ¡No, padre, mi corazón y mi cuerpo pertenecen a otro hombre!- Y ante la perplejidad del párroco, y la de todos los presentes, se ha girado hacia la asistencia y me ha señalado a mí con su dedo índice, y luego lo ha flexionado lentamente, repetidas veces, como si estuviese haciéndole cosquillas al aire, citándome a su lado. Tal y como yo lo había visualizado hace unos minutos. Instintivamente he mirado al novio y, tras comprobar su resplandeciente cara de felicidad, he comprendido que estaba al tanto de la situación y que ha sido parte imprescindible en la gestación de la sorpresa con la que Aitana ha querido culminar el día más importante de su vida y de la mía. Ya advertí que era adicta a las sorpresas en los primeros renglones de esta historia.
Justo entonces ha entrado –siempre llega tarde a todos los eventos- Leticia, a quien le guardaba sitio a mi derecha, conociendo la costumbre de su demora, y de quien me había olvidado completamente, absorto en el tempo de la ceremonia. Me ha besado con vehemencia en los labios, ajena al episodio que estaba sucediendo y al lugar sagrado, y luego me ha interrogado con los ojos. No he tenido más remedio que intervenir para pronunciar unas palabras, las palabras más difíciles de toda mi vida:
- Aitana, ésta es Leticia. No te había dicho que me iba a acompañar para que fuese una sorpresa, que sé que te chiflan, pero en realidad no es mi novia. Es una actriz que he contratado para que hiciese el papel de mi novia –valga la redundancia- y que creyeras que puedo vivir sin ti y que había encontrado el amor de nuevo…-
Justo en ese momento del discurso se ha levantado, de la fila de atrás, Mario, mi mejor amigo. Se ha dirigido al altar –yo diría que flotando a dos centímetros del suelo- y se ha fundido en un beso -el más tórrido que he contemplado nunca- con Aitana. Al parecer la sorpresa no era para la fila tres según se mira desde la derecha, sino para la cuarta y yo me había equivocado –aunque sólo en parte- al prever el final de la historia.
Leti me ha mirado llorando y sin acertar a decir nada.                        FIN

miércoles, 21 de junio de 2017

PRIMER PREMIO DE POESÍA EN TARIFA


ESTEBAN TORRES SAGRA Y JUAN EMILIO RÍOS VERA SE HACEN CON EL XXIV PREMIO de “Poesía LUZ“  

El certamen anual tarifeño ha conseguido la mayor participación de su ya larga historia con un total de 163 poemas presentados 

El jurado de la vigésimo cuarta edición del Premio de Poesía Luz convocado por la delegación de Cultura del Ayuntamiento de Tarifa dio a conocer su decisión después de un proceso largo de lectura atenta y selección. 

El campogibraltareño, investigador y escritor, Juan Emilio Ríos Vera, ha conseguido el segundo premio del certamen lírico, mientras que el escritor jienense Esteban Torres Sagra se ha hecho con el primer puesto de la convocatoria anual. “Mis hijos bastardos” es el nombre de la composición de Ríos Vera, así como “Al lado de la mugre” es el título del poema ganador.  
En esta edición, además, se ha conseguido superar la participación. La organización habla de récord para este premio que ha permanecido incansable a los azotes que la creación lírica ha ido recibiendo a lo largo de la historia literaria de nuestro país. Superviviente, el Poesía Luz de Tarifa se ha convertido en todo un referente y así se demuestra con los 163 poemas reunidos este año. La calidad literaria de los mismos es una cualidad destacada por el jurado, compuesto, en esta edición, por expertos como Francisco Molina, Mariluz Terán y Pepa Ruiz. Los tres componentes, seleccionados previamente por Cultura en base a sus currículos, han dedicado varios encuentros y muchas horas hasta llegar a la deliberación final. 
Curiosamente los autores premiados cuentan con una trayectoria de reconocimiento literario. En el caso del algecireño, Juan Emilio Ríos, éste ya obtuvo el Poesía Luz en el año 99 y cuenta con otros premios de proyección como el de Iniciativas Culturales de la UCA, en el año 2000. Además, en el año 2013 ha sido reconocido con el Escudo de Oro de la Unión nacional de Escritores de España. Ríos Vera es además presidente del Ateneo José Román y presidente de la sección VI del Instituto de Estudios Campogibraltareño. Es licenciado en Filología Hispánica y es una “pluma” prolífica con un reconocido prestigio. 
El caso del ganador, Esteban Torres Sagra, es muy similar porque cuenta con más de una treintena de premios en certámenes con un rango abierto entre la narrativa del relato corto y la lírica. Además cuenta con publicaciones literarias, siendo su último libro el del año 2014. Es funcionario de carrera y ejerce sus funciones en el Servicio Público de Empleo Estatal de Úbeda. 
Ahora se espera a conocer la fecha exacta en la que se entregarán los galardones, algo que anunciará la concejalía de Cultura próximamente.


AL LADO DE LA MUGRE.

Debajo de mi cama hay aspavientos al lado de la mugre,
una biblioteca elemental para virus y bacterias
clasificada por enfermedades en pañuelos usados,
preservativos viejos llenos de canicas,
aretes perdidos cuyas dueñas legítimas nunca los reclaman
para no delatarse ante sus novios,
ratones con apellidos ilustres que premian a los niños desdentados
y un reformatorio moldeado en plastilina
para las pelusas grises abandonadas a su suerte.

Sobre mi cama el mar sacrifica sus espumas,
guadañas de cartón amenazan a la chica del poster
y un búho de porcelana marca los límites de cada atrevimiento,
como si fuese posible su control o su renuncia,
como si alguien fuera a arrepentirse demasiado pronto de sus actos
o en este ámbito tuviese jurisdicción la penitencia.

Bajo mi cama los insectos se organizan en siglas sindicales,
beben polenta los monstruos que salen de la fantasía en los minutos basura
y evoluciona a bella durmiente, aunque fue cortesana en otra vida,
una amiga que tuve, que fue reina de corazones en una baraja francesa
-bueno ella no, sólo su fotografía-.

Sobre mi cama una escuadrilla de alcotanes
esperan pacientes en los acantilados de los escotes,
se asoman varias veces y me transmiten su vértigo;               
comics aburridos sirven de limpiafondos a mi somnoliencia
y una nana disidente es la canción del verano en los cuarenta principales.

Bajo mi cama roncan los normandos invisibles en pagodas de laca,
hay castings semanales para convertirse en patuco
entre objetos de las más diversas índoles,
intestinos revueltos con  poemas - que en el fondo son lo mismo -,
y un orinal les sirve de escenario a los ácaros morenos
que quieren trabajar como vigilantes de la playa.

Sobre mi cama el musgo redondea las esquinas con sus caricias sordas,
crecen margas oscuras con forma de marsupiales
donde se esconden los mitos y las fichas de parchís que se perdieron,  
y un velero hecho con pijamas viejos
surca los océanos de mi duermevela
con su lona aerodinámica y su ancla de botones.

Bajo mi cama aspersores confitan el alma de los duendes,
trafican con uñas muertas los contrabandistas microscópicos
y proyectan las mariposas, que arden peligrosamente,
sombras chinescas sobre una pantalla de camisetas procaces.

Sobre mi cama el mundo orbita como un títere,
restos orgánicos martirizan los muslos de las hadas desnudas
y un helor de mala sangre recorre las pupilas de las yeguas sigilosas

que vienen a beber en mi silencio.